¿Conoce los mejores métodos para limpiar el marfil?

Para que un objeto de marfil quede impecable, una forma de limpiarlo es mezclar una pizca de serrín con zumo de limón a partes iguales. Esto dará como resultado una pasta con la que debemos frotar suavemente la pieza para limpiarla. Seguidamente, hay que usar un paño húmedo para aclarar la pieza de esta mezcla y otro paño suave sin pelusas para secar adecuadamente. 

La importancia de cuidar el marfil

El marfil es un material frecuentemente utilizado en hermosas piezas decorativas que han sido talladas con exquisitez. Para conservar esa belleza es importante conservarlo adecuadamente mediante una limpieza que no sólo cuide sino que enaltece los preciosos objetos elaborados con este elemento.

Cuidados para la limpieza del marfil

Es importante destacar que las piezas de marfil pueden reaccionar de modo diferente a los procesos de limpieza. Esto quiere decir que no debemos continuar con la limpieza si notamos que el producto utilizado está cambiando el color o aspecto del objeto.

Es recomendable probar con una pequeña fracción del artículo para comprobar que no estamos afectando la limpieza de las piezas de marfil, ya que los aceites que producen nuestras manos pueden afectar la coloración del objeto.

Cuando solamente se trata de polvo o suciedad suelta, podemos usar un cepillo para eliminarlos sin riesgo de dañar las piezas.

Recuperar la belleza original de las piezas

Por ser un material blanco, es normal que se noten mucho más las impurezas y suciedades en el marfil. Es importante devolverle ese tono para recobrar la hermosura de las piezas.

Limpiar el marfil supone también que debemos tomar en cuenta la antigüedad de las piezas, pues existen acabados tradicionales que dejaban particulares sombreados marrones o grises, los cuales es conveniente dejar como están.

La limpieza de artículos elaborados en marfil puede ser complicada si utilizamos productos inconvenientes o si usamos cloro, el cual podría dañarlos para siempre. Es por ello que hay trucos y métodos muy efectivos para recuperar la belleza original de las piezas sin dañarlas. Y lo mejor es que muchos de los componentes que necesitamos están en nuestras despensas.

Limpiar el marfil. Método 1

  • En una tabla cortamos un limón limpio por la mitad usando un cuchillo de buen filo. Seguidamente espolvoreamos una pizca de sal en cada parte
  • Sostenemos una mitad de limón en una mano y usamos el lado espolvoreado con sal para limpiar su artículo de marfil de color amarillo tomado. Mientras limpiamos, vamos exprimiendo suavemente el limón liberando porciones de jugo. De ser necesario, aplicamos un poco más de sal. 
  • Seguidamente, colocamos el objeto en un lugar donde pueda secarse al aire. Debemos esperar que la humedad se evapore totalmente antes de proceder a limpiar.
  • Empapamos un paño suave en agua limpia y escurrimos el exceso. Con este trapo húmedo limpiaremos toda la superficie del artículo, alcanzando cada grieta. Una vez hayamos limpiado el jugo de limón y la sal, dejamos que la pieza se seque al aire.
  • De ser necesario, repetimos este paso hasta ver que el marfil se blanquea.

Limpiar el marfil. Método 2

  • Humedecemos un paño suave o un algodón en agua destilada limpia. Secamos sobre un trapo seco para prescindir de la mayor parte de humedad.
  • Limpiamos suavemente un espacio pequeño del artículo y secamos prontamente. Así sabremos si hubo algún efecto en la coloración.
  • Para una limpieza más profunda podemos emplear un detergente suave para platos. Mezclamos una pequeña porción con agua destilada limpia.
  • Humedecemos un paño suave y lo escurrimos completamente.
  • Limpiamos suavemente y secamos de inmediato con un trapo suave y limpio.
  • Cuando la pieza tiene moho y no tiene áreas dañadas o grietas, podemos combinar una fracción de alcohol etílico con una parte de agua destilada.
  • Humedecemos un hisopo de algodón en la mencionada mezcla y secamos sobre una toalla eliminando todo exceso de humedad.
  • Limpiamos con delicadeza pequeñas secciones de la pieza, secando inmediatamente con un paño suave y limpio. 

Limpiar el marfil. Método 3

  • Siempre con guantes de tela blanca, limpiamos suavemente el polvo del marfil con un pincel suave y limpio. Debemos limpiar en una sola dirección para que la suciedad o las impurezas no se extiendan  por toda la superficie del artículo.
  • Introducimos las cerdas del pincel en las hendiduras para quitar las impurezas y la suciedad.
  • Cuando la suciedad es mayor debemos usar algo más eficaz que un pincel. Una buena posibilidad es emplear un borrador de vinilo blanco. Es indispensable que sea blanco porque los de color pueden dejar rastros en el marfil. Lo raspamos en un rallador para que salgan pequeñas virutas.
  • Siempre con guantes puestos, restregamos con suavidad las virutas del borrador en las áreas con impurezas y suciedades en el marfil. Veremos como las virutas penetran en los rincones del objeto.
  • Descartamos las residuos del borrador mediante la utilización de un pincel. Notaremos que gran parte de la suciedad ha desparecido.
  • También existe la alternativa de utilizar un borrador moldeable, producto frecuentemente empleado en los museos para la limpieza de marfil y metales preciosos. Sacamos un pequeño trozo y lo frotamos contra la superficie del objeto, Veremos que las impurezas se adhieren.

Limpiar el marfil. Método 4

  • Combinamos unas cucharadas de agua con un chorrito de jabón líquido suave. Revolvemos.
  • Aplicamos la solución en una pequeña fracción del marfil mediante ligeros toques.
  • Sumergimos una bola de algodón en el agua jabonosa, exprimimos el exceso de líquido y secamos con un trozo de papel de cocina. 
  • Seguidamente frotamos suavemente una sección del marfil con la bola de algodón, solamente humedeciendo, nunca mojando la superficie.
  • Limpiaremos sección por sección, frotando con suavidad. Desechamos la bolita de algodón cuando se ensucia demasiado.
  • Debemos asegurarnos de no cubrir el marfil con humedad excesiva. Al pasar a la siguiente sección debemos comprobar que la anterior ha quedado seca. De no estarlo, hay que emplear un paño seco
  • Es muy importante no aplicar nunca agua sobre las superficies resquebrajadas o huecas.
  • Tampoco debemos remojar jamás un pedazo de marfil porque debilitará el material y ocasionar hendiduras.
  • Procedemos a secar el marfil. Luego lo limpiamos con un paño blanco y pulcro.
  • Al limpiarla adecuadamente, la pieza de marfil se verá más blanca. Antes de guardarla nos aseguramos de que no quede ningún rastro de humedad.

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