La temperatura que quieres en tu frigorífico

La nevera irrumpió en la vida del común de los mortales hace muchos años para facilitarnos la existencia. Hasta entonces, conservar alimentos perecederos como la carne o el pescado era mucho más difícil y se tenía que recurrir a técnicas tan antiguas como la salazón, por ejemplo.

El frigorífico y el congelador son electrodomésticos que generan más duda y preocupación en cuanto a consumo eléctrico. No podemos pasar por alto que están 24 horas al día encendido por lo que resulta comprensible la preocupación del consumidor. 

Gracias a la tecnología los electrodomésticos son cada vez más inteligentes y sus posibilidades de configuración hacen la vida mucho más fácil. No obstante, es recomendable conocer las condiciones idóneas para el correcto funcionamiento del frigorífico y del congelador. De esta forma ni tu consumo ni el la vida de tus alimentos será una preocupación. 

¿Cuál es la temperatura ideal para el frigorífico y el congelador?

Te encontrarás con que en este tema no existen verdades absolutas. Basta con tener claro que la mejor temperatura es siempre aquella que te permite que los alimentos estén en condiciones óptimas de conservación durante el mayor tiempo posible.

Partiendo de esta base, siempre hay algo de margen a la hora de escoger una determinada temperatura en función de los resultados que quieras obtener. Si bien es cierto podemos dar ciertas cifras, la temperatura recomendada para el frigorífico es de 4º C, tanto para frigoríficos combis con congelador como frigoríficos de una puerta sin congelador. En función de lo lleno o vacío que esté, puedes ajustar la temperatura entre los 2º C y los 8º C.

La temperatura de la nevera, está condicionada por el tipo de electrodoméstico que tengas en casa. Las neveras convencionales están provistas de una rueda numérica que se emplea para regular el termostato. Normalmente, los valores de esta rueda se sitúan entre el 1 y el 5, siendo el 1 el nivel de frío más bajo y el 5 el más alto. Dependiendo de la época del año y de lo llena que tengas la nevera, te convendrá emplear valores más cercanos a uno u otro número.

En verano es mejor utilizar niveles de enfriamiento altos, sobre todo cuando tienes la nevera a rebosar. El 4 es una buena cifra para esta época del año. En invierno, podemos ser menos exigentes con el nivel de enfriamiento de la nevera y colocar la rueda al 2 o al mínimo. De este modo también evitarás problemas de condensación en el interior.

Controlar la temperatura de los frigoríficos modernos es mucho más sencillo porque tienes la posibilidad de seleccionar una temperatura específica. Por lo general, estos aparatos están provistos de una pequeña pantalla o display que te muestra los grados a los que se encuentra el electrodoméstico. La clave del éxito se encuentra en la moderación: que la nevera esté más fría los alimentos van a estar mejor conservados. Manteniendo el nivel de temperatura entre los 3 ºC y los 5º C, dependiendo de lo llena que tengas la nevera, será más que suficiente. 

La mayoría de frigoríficos actuales incorporan un display. Gracias al que puedes introducir los grados de temperatura exactos que quieres que tenga tanto la nevera como el congelador. Esta pantalla puede estar en el interior o el exterior de la puerta.

Para evitar microbios y bacterias, la norma general es congelar los alimentos a 25°C bajo cero. Éste es uno de los motivos por los que conocer la temperatura exacta del congelador te va a permitir trabajar con mayor seguridad con determinados alimentos, sobre todo cuando vas a consumirlos en crudo.

En el caso de los congeladores, escoger un nivel de frío te va a resultar mucho más sencillo. Por norma general, los pescados deben congelarse a -20º C durante al menos 24 horas, y las carnes a -18ºC durante al menos 72 horas. La solución más sencilla para equilibrar la eficiencia y el ahorro es la de fijar la temperatura del congelador en -18º C y congelar cualquier alimento al menos durante 5 días antes del momento de consumo. De este modo te aseguras de que parásitos como el anisakis del pescado o el toxoplasma gondi de la carne no suponen un riesgo para tu salud. 

El consumo de este electrodoméstico puede suponer entre un 15% y 30% de consumo anual en nuestra vivienda. Gracias a los nuevos electrodomésticos inteligentes eficientes energéticamente, cada vez hay más posibilidades de configuración. No obstante, las condiciones de temperatura del frigorífico y congelador son perfectas para gestionar correctamente el consumo de electricidad. 

Consejos para mantener la temperatura ideal

A continuación listamos una serie de recomendaciones que pueden ayudar a alargar la vida de tu electrodoméstico y la de tus alimentos. 

En primer lugar, no dejes la puerta abierta del frigorífico durante periodos prolongados. 

Por otro lado, no metas comida caliente, para guardar un tupper con comida recién hecha lo mejor es esperar a que el tupper esté frío. Esto evitará que aumente la temperatura del interior de la nevera y así el consumo energético. En tercer lugar, es mejor no amontonar los alimentos en las baldas. De esta manera, el frío podrá circular libremente por la nevera. 

Es importante ordenar bien el frigorífico, ciertos alimentos y bebidas están mejor en unas alturas que en otras. Los cajones están preparados para verduras y frutas. 

Si vas a descongelar algún producto del congelador, es mejor descongelarlo en la nevera. En caso de no tener muchos alimentos en el frigorífico lo mejor es subir la temperatura. 

No todas  las zonas del frigorífico mantienen la misma temperatura, y por ello es importante tenerlo en cuenta. Algunas son zonas más frías y otras sufren más variaciones de temperatura por el uso diario. La parte de arriba de la nevera y la puerta son las menos frías. Por esto, se colocarán las bebidas, mantequillas, salsa, huevos o alimentos preparados. En la parte media del frigorífico irán los lácteos o embutidos. Además, también está preparado para las sobras de comida o pasteles. 

La zona inferior es la más fría y por lo tanto, la parte de los alimentos perecederos como carnes y pescados. Los cajones son las zonas más bajas y es dónde se colocarán las verduras y las frutas. Normalmente, no debe bajar la temperatura de 0ºC y se guardarán sin bolsas, para evitar humedad. Según la Agencia Española de Consumo y Seguridad Alimentaria (Aesan), "entre los 5ºC y los 65ºC, la mayoría de microorganismos potencialmente patógenos crecen rápidamente y se multiplican en muy poco tiempo". De hecho, tal y como apunta el organismo español, el frío ni siquiera destruye los microorganismos cuando ya se encuentran presentes en un alimento, aunque "sí hace más lento o detiene su desarrollo". Por esta razón, es conveniente que los alimentos estén el menor tiempo posible a temperatura ambiente. 

Del mismo modo, aunque utilicemos el frigorífico para almacenar ciertos alimentos, la FDA recomienda que los alimentos como la carne, el pescado, la leche o las sobras de algunas comidas, por ejemplo, se consuman lo antes posible. "Cuanto más tiempo estén almacenados en el refrigerador, más posibilidades hay de que la Listeria, una bacteria que causa enfermedades transmitidas por los alimentos, pueda crecer, especialmente si la temperatura es superior a 4ºC". 

La agencia norteamericana insiste en que la nevera es un electrodoméstico utilizado para conservar los alimentos que, evidentemente, no es capaz de obrar milagros. Es decir, si la comida está en mal estado, seguirá en mal estado a pesar de ser conservada a la temperatura adecuada. "Tenga en cuenta que la comida puede causarle una grave enfermedad incluso cuando no se ve, huele, o sabe mal", dice la FDA. "Muchos organismos patógenos están presentes en carne cruda o poco cocinada, aves, mariscos, leche y huevos; agua sucia; y en frutas y verduras. Mantener estos alimentos adecuadamente refrigerados retrasa el crecimiento de bacterias". 

Conclusiones para reducir el consumo del frigorífico y el congelador.

Para garantizar la correcta conservación de los alimentos y reducir el consumo de este electrodoméstico te recomendamos unas cuantas reglas básicas:

  1. Controla la temperatura del frigorífico en cambios de estaciones
  2. Evitar romper la cadena del frío o sobrecargarlo con demasiados productos
  3. Recuerda no dejar las puertas abiertas demasiado tiempo
  4. Colocación eficiente de los alimentos
  5. No meter alimentos calientes en el frigorífico
  6. Mantén en orden de los alimentos en tu electrodoméstico
  7. Los alimentos cocinados o las sobras deben guardarse en recipientes con tapa
  8. Revisa los alimentos que hay en la nevera
  9. La limpieza frecuente del frigorífico y del congelador es primordial
  10.  Electrodoméstico con una buena clasificación energética: Clase A +++

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